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HERMANDAD DE LAS CIGARRERAS

Boletín “Columna y Azotes” nº 71

Boletín “Columna y Azotes” nº 71

Próximos los cultos del mes noviembre, se ha editado el boletín “Columna y Azotes” nº 71. A lo largo de los próximos días, los hermanos…

Lectio Divina

Lectio Divina

El jueves 28 de octubre a las 19.45 horas tendrá lugar en la capilla de la Hermandad una nueva sesión de “lectio divina”. Las sesiones de…

Función Solemne con Motivo del Aniversario de la Coronación

Función Solemne con Motivo del Aniversario de la Coronación

El domingo 17 de octubre, a las 12.00 horas, se celebrará función solemne con motivo del aniversario de la Coronación Canónica de María Stma. de…

La Obra Social de la Coronación Continúa

La Obra Social de la Coronación Continúa

Es tradicional en nuestras hermandades los grupos de donantes de flores, que se encargan de que no les falten flores frescas a sus respectivos Titulares…

Evangelio del día

  • Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,22-30):En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando.Uno le preguntó: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?»Jesús les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: "Señor, ábrenos"; y él os replicará: "No sé quiénes sois." Entonces comenzaréis[…]

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Cofrades Bien Formados

Arzobispo D. Juan José Asenjo PelegrinaCarta Pastoral de Monseñor Asenjo Pelegrina, Arzobispo de Sevilla

 

Queridos hermanos y hermanas: 

Dirijo esta carta semanal muy especialmente a los miembros de las Hermandades de la Archidiócesis, a los que manifiesto mi aprecio y afecto, con la conciencia de que estas instituciones brindan a los pastores de la Iglesia un ingente potencial religioso y evangelizador, pues son para muchos de sus miembros, lo mismo que la Iglesia, sacramento de Jesucristo, es decir, camino, medio e instrumento para el encuentro con Dios. En este sentido, suscribo de corazón la afirmación del Papa Francisco en su encuentro con las Hermandades de todo el mundo el pasado 5 de mayo: en las Hermandades tiene la Iglesia un tesoro porque son un espacio de “encuentro con Jesucristo”. 

Evocando mis encuentros con las Hermandades en sus cultos o en mi casa, quiero subrayar una vez más a los Hermanos Mayores, Juntas de Gobierno y Directores Espirituales, la esencial dimensión religiosa de estas corporaciones. En el comienzo del curso pastoral, quiero pedirles también que custodien con mimo sus mejores esencias, entre ellas la comunión con la Archidiócesis y la parroquia. Les pido además que mantengan con claridad y sin equívocos su clara identidad religiosa y que no consientan que la dimensión social o cultural, de suyo relativa y secundaria, prevalezca sobre lo que debe constituir el corazón de estas instituciones, que son, ante todo, asociaciones públicas de fieles con una finalidad muy clara, el culto, la santificación de sus miembros, el apostolado y el ejercicio de las obras de caridad. Os recuerdo la frase feliz del Papa Benedicto XVI en su encuentro con las Hermandades de Italia en el año 2006: “Las Hermandades son escuelas de vida cristiana y talleres de santidad”. 

Defender todo esto es servir a la verdad más auténtica y profunda de las Hermandades, mientras que permitir que estos valores se desvirtúen, es abrir la compuerta a la secularización interna, un mal fatal que todos hemos de tratar de conjurar. De poco servirían, queridos cofrades, vuestros cultos esplendorosos y la belleza de vuestras procesiones, si en vuestra vida asociativa la primera preocupación no es vuestra santificación, el amor a Jesucristo y a su santa Iglesia, la comunión fraterna, la unidad en el seno de la Hermandad y la comunión con los pobres. Estaríamos ante un enorme tinglado de cartón piedra, detrás del cual sólo existe el vacío. 

Quiero insistir especialmente en esta carta en la importancia de la formación cofrade. Sólo se ama aquello que bien se conoce. Sólo podremos vivir con hondura nuestra vocación cristiana si conocemos el misterio y la persona de Jesucristo y las verdades capitales de la fe y de la moral cristianas. Os recuerdo el texto bien conocido del apóstol San Pedro, en el que pide a los cristianos, que viven en un mundo pagano y hostil, que "estén siempre dispuestos a dar razón de su esperanza a todo el que se la pidiere" (1 Ped 3,15). El mundo de hoy guarda muchas analogías con aquel al que debieron enfrentarse los primeros evangeliza-dores. En esta coyuntura se hace más necesaria que nunca la formación doctrinal sólida en las verdades de la fe. Con ella, junto con una intensa vida de oración y un esfuerzo sincero por ser santos, seremos capaces de vivir nuestra condición y misión de católicos en un mundo cada vez más refractario al Evangelio. Para dar razón de nuestra esperanza, necesitamos primero conocerla y estar convencidos de ella. Ciertamente la fe es un don gratuito que hemos recibido de Dios, pero esto no significa que haya de ser irracional y ciega. Debe ser una fe ilustrada y formada. 

Desde hace décadas la cultura europea se está deslizando hacia una especie de apostasía silenciosa por parte del hombre autosuficiente, que vive como si Dios no existiera. Por ello, la Iglesia, hoy más que nunca, tiene el deber de anunciar al mundo que Jesucristo es su esperanza. En esta tarea, el apostolado de los laicos es insustituible. Su testimonio de fe es particularmente elocuente y eficaz, porque se da en la realidad diaria y en los ámbitos a los que un sacerdote no puede acceder o accede con dificultad. Un caso típico es la política, el mundo de la economía y del trabajo y la entera vida pública (CFL 42), ámbitos en los que los laicos deben dar un testimonio valiente de los valores cristianos. En las manos de los responsables de las Hermandades y Cofradías de la Archidiócesis y, muy especialmente de los Hermanos Mayores, Directores espirituales y Diputados de formación está aprovechar los muchos subsidios con que hoy contamos, especialmente el Itinerario de Formación Cristiana para Adultos, que ha publicado la Conferencia Episcopal Española. A ellos les incumbe organizar encuentros periódicos, charlas, conferencias o círculos de estudio para profundizar en los misterios de nuestra fe.

A todos os deseo un curso cofrade verdaderamente fecundo y santificador. Para vosotros y vuestras familias, y para mis lectores de cada domingo, mi saludo fraterno y mi bendición.

 

+ JUAN JOSÉ ASENJO PELEGRINA

Arzobispo de Sevilla

El Ayer ...

palio 1905Esta fotografía muestra el paso de la Virgen de la Victoria en la esquina de la calle de San Fernando con la Puerta de Jerez, publicada en la revista de Fiestas de Primavera de Sevilla del año 1906 y como tarjeta postal.

La última estación de penitencia el Jueves Santo que se realizó desde la iglesia de los Terceros, sede canónica de la Hermandad, fue el 31 de marzo de 1904 (la Virgen se trasladó a la Real Fábrica para la jura de SM el Rey el 1º de mayo de 1904). Por tanto, corresponde al Jueves Santo 20 de abril de 1905. Se trata del primer Jueves Santo que salía la cofradia desde la Capilla de la Real Fábrica de Tabacos.

A quién vemos en la presidencia representando a Su Majestad el Rey Don Alfonso XIII, hermano mayor, es al General de Brigada D. Polión Zuleta y Carnicero, designado para tal misión por el monarca. El año anterior había presidido igualmente aunque la salida fue desde la iglesia de los Terceros.

Esta fotografía demuestra que al llegar a la nueva sede canónica el palio aún contaba con su morfología original "de cajón" diseñado por Pedro Domínguez López y bordado por Emilia Salvador Ibarra, y no con la reforma ideada por José Fe Escalona ondulando las caídas. Porta ya la saya regionalista realizada en oro sobre terciopelo blanco por Rodríguez Ojeda que desarrolló su diseño siguiendo la ornamentación del manto, apostando por el plateresco, pieza que se debió estrenar ese mismo año 1905, puesto que aunque no se conserva un contrato específico para la misma con el bordador, si se sabe que el 31 de julio de 1905 ya se le pagaron a cuenta las primeras 250 pesetas. Esta saya es la que sigue conservando la hermandad aunque el Taller de Caro la pasó a un soporte de tisú de plata en 1956.

 

 

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