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HERMANDAD DE LAS CIGARRERAS

Lectio Divina

Lectio Divina

El jueves 28 de octubre a las 19.45 horas tendrá lugar en la capilla de la Hermandad una nueva sesión de “lectio divina”. Las sesiones de…

Función Solemne con Motivo del Aniversario de la Coronación

Función Solemne con Motivo del Aniversario de la Coronación

El domingo 17 de octubre, a las 12.00 horas, se celebrará función solemne con motivo del aniversario de la Coronación Canónica de María Stma. de…

Adoración Eucarística

Adoración Eucarística

Tras el paréntesis veraniego, se retoma la Adoración Eucarística que la Hermandad viene celebrando mensualmente. Este culto eucarístico tendrá lugar el jueves 7 de octubre a…

La Obra Social de la Coronación Continúa

La Obra Social de la Coronación Continúa

Es tradicional en nuestras hermandades los grupos de donantes de flores, que se encargan de que no les falten flores frescas a sus respectivos Titulares…

Evangelio del día

  • Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,18-21):En aquel tiempo, decía Jesús: «¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas.»Y añadió: «¿A qué compararé el reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.»Palabra[…]

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Cuaresma y Lismona

Cuaresma y limonsaQueridos hermanos y hermanas:

Estamos llegando al ecuador de la Cuaresma. La invitación a la oración, el ayuno y la limosna, que nos hacía la liturgia del Miércoles de Ceniza, nos indica el camino a seguir en este tiempo fuerte del año litúrgico, en el que todos estamos llamados a la conversión, que nos prepara para celebrar el Misterio Pascual, centro de la fe y de la vida de la Iglesia. La participación en el triunfo de Cristo sobre el pecado y la muerte, que actualizaremos en la Vigilia Pascual, exige ciertamente un “pueblo bien dispuesto” (Lc 1,17), a través de la meditación de la Palabra de Dios, la penitencia, el dominio de nuestras pasiones y la práctica de la caridad.

Oración, ayuno y limosna, como nos pide Jesús en el Sermón del monte (Mt 6,2-18), continúan siendo los caminos fundamentales para vivir el éxodo espiritual que es la Cuaresma, contribuyendo poderosamente a nuestra conversión y a restaurar en nosotros la comunión que el pecado destruye. La libertad interior que acrecienta en nosotros el ayuno nos reconcilia con nosotros mismos, la oración robustece nuestra comunión con Dios, y la limosna y la caridad fraterna nos reconcilian con los hermanos.

Esta triple reconciliación encuentra su vínculo de unión en el amor, que es el corazón de la vida cristiana y el núcleo del mandamiento nuevo (Jn 13,34), que hemos de vivir no  simplemente como una obligación, sino como la respuesta al amor con que Dios nos ha amado primero y viene a nuestro encuentro (1 Jn 4, 10), un amor con el que Él nos enriquece y que nosotros debemos comunicar a los demás.

Desde esta perspectiva es imposible separar el amor a Dios y al prójimo, ya que como nos recuerda el apóstol San Juan, no podemos decir que amamos a Dios a quien no vemos si no amamos al prójimo a quien vemos (1 Jn 4,20). El amor al prójimo es un camino privilegiado para encontrar a Dios, del mismo modo que el amor verdadero al prójimo sólo es posible a partir del encuentro íntimo con Dios.

Estas reflexiones pueden iluminarnos a la hora de practicar durante esta Cuaresma la limosna, a la que nos invita el Papa Francisco en su mensaje para la Cuaresma de este año. En él nos insta a socorrer a los necesitados viendo en ellos el rostro de Cristo, conscientes de que la limosna es también un ejercicio ascético que nos ayuda a liberarnos del apego de los bienes terrenales, a no idolatrarlos, acogiendo en nuestro corazón la palabra de Jesús que nos dice “No podéis servir a Dios y al dinero”.

Si tomamos en serio el Evangelio, en realidad no somos propietarios de los bienes que poseemos, sino administradores. Hemos de compartirlos, pues, con aquellos hermanos que sufren la indigencia y el abandono más terribles y a los que debemos socorrer, primero por un deber de justicia y después por un deber de caridad. El Papa Francisco nos dice que “Cuando […] el lujo y el dinero se convierten en ídolos, se anteponen a la exigencia de una distribución justa de las riquezas. Por tanto, es necesario que las conciencias se conviertan a la justicia, la igualdad, la sobriedad y el  compartir”.

En la práctica de la limosna hay dos peligros: el primero es la vanagloria y el afán de llamar la atención. Nuestra limosna, sin embargo, debe ser para la gloria de Dios y no para acrecentar nuestro orgullo; debe servir para socorrer a nuestros hermanos y no para obtener el aplauso que hincha nuestra vanidad. El segundo peligro es convertir la limosna en pura filantropía sin raíces sobrenaturales, cuando debe ser ante todo expresión concreta de la caridad, la virtud teologal que exige la conversión interior al amor de Dios, que después nos mueve a amar a nuestros hermanos por amor a Él y como Él los ama.

Los frutos de la limosna son la paz, el gozo espiritual, la alegría que el Señor nos regala y también el perdón de los pecados, pues como nos dice el apóstol San Pedro, «la caridad cubre multitud de pecados» (1 Ped 4,8). Es una práctica eminentemente cuaresmal, a la que nos invita el Señor, que “siendo rico, por nosotros se hizo pobre” (2 Cor 8,9). La Cuaresma nos urge a seguir su ejemplo a través de la práctica de la limosna, a hacer de nuestra vida un don total, a estar dispuestos a dar no tanto algo de lo que poseemos, sino a darnos a nosotros mismos, que es la quintaesencia del Evangelio.

Queridos hermanos y hermanas: al mismo tiempo que os invito a ser desprendidos en esta Cuaresma, reconociendo en los pobres al Señor, os invito también a tomaros muy en serio este tiempo de gracia y salvación, caracterizado por el esfuerzo personal y comunitario de conversión y de adhesión a Cristo para ser testigos de su amor.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.

† Juan José Asenjo Pelegrina

Arzobispo de Sevilla

El Ayer ...

Explendores expo92Hace 24 años se estaban ultimando los detalles de las tres exposiciones que se celebraron en Sevilla en 1992 bajo el nombre de "Esplendores de Sevilla", entre el 25 de Junio y el 25 de Julio. La realizada en la iglesia colegial del Divino Salvador se tituló "La Pasión", con seis pasos expuestos: Cristo del Amor, Pasión, Exaltación, Presentación al Pueblo (San Benito) y los pasos de palio del Dulce Nombre y Las Cigarreras. La presencia de éste último fue especial empeño del entonces Presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías, D. Luis Rodríguez-Caso Dosal, que fue Hermano Mayor de la Quinta Angustia y gran admirador de este paso.

La exposición fue visitada por los Reyes de España, y a tal efecto se colocó delante del paso el Estandarte Real ("Pendón Morado de Castilla", según la denominación histórica), concedido a la Hermandad por Alfonso XIII. Los Reyes fueron cumplimentados por el Hermano Mayor, D. Fernando Berdús Gómez, asiduo todo el tiempo al banco que estaba junto al paso de la Virgen, y de ese acontecimiento surgió la voluntad del Rey de palabra, de ser Hermano Mayor Honorífico y Camarera de Honor, siguiendo la tradición de la Hermandad desde Isabel II. El propio monarca solicitó que se le escribiese al efecto al Palacio de la Zarzuela.

Explendores expo92 1Hubo multitud de anécdotas como que la mañana del traslado al Salvador llovió y se cambió a otro momento, o que cuando salió la Virgen para la exposición llevaba claveles de color rosa, mientras que la del Dulce Nombre curiosamente los llevó blancos, cuando lo tradicional en ambos casos era lo contrario.

 

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