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HERMANDAD DE LAS CIGARRERAS

Boletín “Columna y Azotes” nº 71

Boletín “Columna y Azotes” nº 71

Próximos los cultos del mes noviembre, se ha editado el boletín “Columna y Azotes” nº 71. A lo largo de los próximos días, los hermanos…

Lectio Divina

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El jueves 28 de octubre a las 19.45 horas tendrá lugar en la capilla de la Hermandad una nueva sesión de “lectio divina”. Las sesiones de…

Función Solemne con Motivo del Aniversario de la Coronación

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El domingo 17 de octubre, a las 12.00 horas, se celebrará función solemne con motivo del aniversario de la Coronación Canónica de María Stma. de…

La Obra Social de la Coronación Continúa

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Es tradicional en nuestras hermandades los grupos de donantes de flores, que se encargan de que no les falten flores frescas a sus respectivos Titulares…

Evangelio del día

  • Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,22-30):En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando.Uno le preguntó: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?»Jesús les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: "Señor, ábrenos"; y él os replicará: "No sé quiénes sois." Entonces comenzaréis[…]

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En esta Cuaresma, ¿por qué no unos buenos ejercicios espirituales?

oracionCarta Pastoral del Sr. Arzobispo de Sevilla

 

Queridos Hermanos y Hermanas:

Con la imposición de la ceniza comenzábamos el pasado miércoles el tiempo santo de Cuaresma, que nos prepara para celebrar el Misterio Pascual, misterio de amor y don de gracia inconmensurable, fruto de la amorosa iniciativa por la que Dios Padre envía a su Hijo al mundo para nuestra salvación. En el Misterio Pascual, Dios se inclina con benevolencia sobre nosotros para redimirnos y para hacernos, por medio de su Espíritu, partícipes de su misma vida e introducirnos en su intimidad, haciéndonos miembros de su familia. El camino cuaresmal nos conduce hacia la Pascua, la noche más santa del año, en la que Cristo resucitado sale victorioso del sepulcro y en la que nosotros renovamos las promesas bautismales.

Pero, como nos sugieren las lecturas de este primer domingo de Cuaresma, para llegar a la Pascua hay que pasar por el desierto. Así fue en la vida de Jesús. Antes de comenzar su ministerio público, que le conducirá a la Pascua, fue llevado por el Espíritu al desierto, donde oró y ayunó durante cuarenta días y cuarenta noches. Y así debe ocurrir también en la vida de quienes, como seguidores y discípulos, queremos vivir su misma vida. El desierto es en sí mismo un lugar árido, seco, vacío, duro y áspero para quien en él se adentra, pero la Biblia lo describe también como un espacio de gracia y salvación, un lugar de silencio y meditación, de escucha de Dios que nos habla al corazón, de reencuentro con nosotros mismos y con Él, y en consecuencia, de conversión y plenitud.

Todos, de una forma u otra, tenemos la experiencia del desierto interior, el desierto en el que nos introduce la tibieza, la superficialidad, la dureza de corazón y la resistencia sorda a la gracia de Dios, que nos conducen a la aridez y al vacío espiritual. Pero, como acabo de decir, hay otro desierto, incomparablemente más rico y fecundo, en el que en medio del silencio es posible constatar nuestras miserias y lo lejos que estamos del plan que Dios ha diseñado singularmente para nuestra felicidad. En la soledad sonora del desierto es posible escuchar la voz potente del Espíritu, que nos invita a convertirnos, a volver sobre nuestros pasos errados, a cambiar de criterios y de conducta, pidiendo al Señor una conciencia pura, como nos dice san Pedro en la segunda lectura de este domingo.

El Miércoles de Ceniza la liturgia nos sugería tres armas para triunfar en el combate interior que hemos de librar en esta Cuaresma para lograr nuestra reforma interior y la vuelta a Dios: la oración, el ayuno y la limosna. Con estas armas saldremos de la aridez espiritual y de la vida frívola y desnortada. Con ellas se fortalecerá nuestra fe, crecerá nuestra esperanza y renovaremos nuestra caridad hacia Dios y nuestros hermanos. De este modo, renacerá en nosotros la alegría y el entusiasmo en el seguimiento del Señor. Sólo así, nuestro desierto se convertirá en tierra fecunda que produce frutos de gracia y de santidad.

Aprovechemos en estas semanas de Cuaresma todos los medios que nos ofrece la Iglesia para ahondar en nuestra conversión: las conferencias cuaresmales, los triduos y quinarios en los que se nos exhortará a reordenar nuestra vida. Ojala encontremos la oportunidad de practicar unos buenos Ejercicios Espirituales, siquiera sea en un fin de semana, práctica ascética que no ha perdido actualidad y que tanto bien nos hace. Todos, sacerdotes, consagrados y laicos, necesitamos retirarnos, como nos pide el Señor en el Evangelio, a un lugar tranquilo y apartado para estar a solas con Él y para repensar los grandes temas de nuestra vida, para romper con ídolos que nos atenazan y que nos impiden volar hasta las alturas de Dios y para relanzar nuestra fidelidad al Señor y decidirnos, de una vez por todas, a seguirle sólo a Él.

En el discurso que el papa Benedicto XVI dirigió a los miembros de la Congregación General 35 de la Compañía de Jesús calificó los Ejercicios Espirituales como “un instrumento valioso y eficaz para el crecimiento espiritual de las almas, para su iniciación en la oración y en la meditación en este mundo secularizado del que Dios parece ausente”, para añadir a continuación: “los Ejercicios Espirituales constituyen un camino y un método particularmente valioso para buscar y encontrar a Dios en nosotros, en nuestro entorno y en todas las cosas, con el fin de conocer su voluntad y de ponerla en práctica”. El papa Francisco, por su parte, afirmó el pasado mes de marzo ante la Federación Italiana de Ejercicios Espirituales que “quien vive los ejercicios espirituales de modo auténtico experimenta la atracción, el encanto de Dios, y vuelve renovado, transfigurado a la vida ordinaria, al ministerio, a las relaciones cotidianas, trayendo consigo el perfume de Dios”.

A todos os deseo una Cuaresma verdaderamente santa y santificadora. Contad también con mi saludo fraterno y mi bendición.

 

+ Juan José Asenjo Pelegrina

Arzobispo de Sevilla

El Ayer ...

los remedios 1985

Fotografía del discurrir del Misterio de Ntro. P. Jesús Atado a la Columna por la calle Asunción en la tarde del Jueves Santo de 1985, concretamente el día 4 de abril.

En esta estación de penitencia la lluvia hizo acto de presencia en el tránsito de la cofradía por la Carrera Oficial, lo que obligó a la misma a refugiarse en la Santa Iglesia Catedral, permaneciendo en la misma hasta el Sábado Santo.

En la mañana de ese día se regresó a nuestra sede, sufriendo de nuevo la lluvia a la entrada del barrio de Los Remedios.  

Fotografía de NHD. Federico Sánchez Alfarache

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